Noche de sonidos clásicos, es decir, de Heavy Metal bastante tradicional, la que nos encontramos el pasado doce de diciembre en la sala Zulú Klub de ALD en donde los veteranos en estas lides, los texanos HELSTAR nos visitaban para ofrecer una buena dosis de THM al público allí congregado. Pero antes de que HELSTAR descargara todo su potencial, para ir calentando motores, se subieron al escenario de la Zulú, los mallorquines SONS OF CULT, a los cuales Servidora tenía muchas ganas de ver, ya que en la pasada Feria del Disco de BCN no los catamos por poco.

El quinteto está capitaneado por Vicente J. Payá, al que conocemos todos por sus labores en Golgotha y Unbounded Terror. Aunque no está solo en esta apuesta sónica, pues también le acompañan Maria J. Lladó y Dan García, voz líder y guitarra respectivamente en Golgotha, 

Con SONS OF CULT, nos encontramos con un sonido totalmente fuera de los más extremos con los que solemos relacionar a Payá, pues aquí abogan por un Heavy Metal con ciertos toques armoniosos que les acerca a terrenos más hardrockeros, lo cual nos demuestra la gran versatilidad que el trío (Payá, Lladó y García) posee para moverse de un estilo a otro y clavarlo.

Sons Of Cult. Vicente J. Payá & Maria J. Lladó

El ‘sonido en sala’ de SONS OF CULT, estuvo perfectamente ajustado. A nivel de cuerdas, ambas guitarras se escucharon con gran precisión. Una más dominante y clara, la otra más persistente y acechante. El bajo, sorprendió por ser más grave de lo que cabría esperar para un estilo tan Trad como éste, pues su bajista es deudora de la ‘escuela de una cuerda’ (mi escuela favorita), lo que le confiere a algunas canciones, ya que está más marcado en unas que otras, cierto trasfondo oscuro y persuasivo.

La batería, sonó potente y con mucho peso, aunque no excesivo, pues en estilos tan clásicos como éstos, algunas veces la batería no suele resaltar por su virulencia aunque aquí, sí que destacó muy evidentemente.

A nivel vocal, su voz líder (había un vocalista antes de regusto muy ochentas y con unos dejes muy a lo Paul Di’Anno) se escuchó muy nítida y delineada, acoplándose a los temas con gran perfección. Sobresalió mucho en las notas bajas, las cuales saca sin esfuerzo y de forma muy redonda, pero también lo hizo en los agudos (algo muy propio del HM) los cuales sacó nikelados.

En general SONS OF CULT ofreció un show magnífico aunque muy corto, que esperamos poder repetir pronto.

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Se subían ahora al escenario de la Zulú, el veterano quinteto americano HELSTAR.

Helstar

Que una banda que lleva en activo desde el ’81, tenga la ilusión y las ganas de sacar un disco nuevo, es decir, de canciones inéditas (su último álbum y el undécimo de su carrera, The Devil’s Mascarade data de 2025) ya es motivo de celebración pues muchos con una discografía tan extensa (o incluso con menos) se dedican a vivir de rentas. Así que, chapó.

Para alguien que nunca los haya visto o incluso conocido (mi caso) antes de esta gira, no hace falta ser muy avispado para ver que todo gira en torno a su frontman James Rivera, un auténtico maestro de ceremonias y una mezcla insana entre Ronnie James Dio y Ozzy Osbourne con algunos toques siniestros a lo Chiquito De La Calzada, muy peculiar.

Conjeturas a parte, el ‘sonido en sala’ de HELSTAR fue un tanto oscilante, pues en general no estuvo tan ajustado como en la actuación anterior, sobre todo en lo que respecta a las voces.

El baquetas de los texanos, ofreció un sonido muy contundente y rotundo, pero sin pasarse, pues su misión es la de respaldar y elevar los temas sin despuntar de sobre manera.

Las cuerdas, venían a cargo de dos grandes virtuosos a las mismas: Larry Barragán y Alan DeLeon Jr., una auténtica fiera escenográfica pues da mucho espectáculo sobre las tablas y disfruta con ello. Ambos guitarras, demostraron tanto en los riffs como en los solos, una gran destreza técnica y un sonido pulcro, muy agudo y metálico.

El bajo, también tuvo su lugar, pues su sonido, sobre no ser muy agresivo, se aunaba con la batería para dar cierto aire de ‘oscuridad’ a los temas, algo muy acorde con la temática ocultista a la que HELSTAR gusta rendir homenaje.

Helstar. James Rivera

A nivel vocal, como hemos dicho, el ‘sonido en sala’ de la voz líder, ranqueó bastante y dependiendo de en qué lugar de la sala te situases, se oía con más claridad o no. Y aunque en general, se escuchaba, pues en las notas bajas o semigraves, estuvo muy acertado, en los agudos J. Rivera, flaqueó ligeramente y el hecho de echar mano de las ‘voces dobles’, tampoco ayudaba mucho (le quita espontaneidad al resultado final). Pero en cuanto las notas eran de su posición y arreaba de diafragma, impostaba las cuerdas y sacaba una muy buena voz que sonaba con una gran plenitud.

En conjunto HELSTAR sonó muy bien, pues aunque estas matizaciones a nivel vocal, puede que hagan pensar que los músicos taparan a su voceras, curiosamente, no es así.

Una vibrante actuación de THM con la que el público asistente se lo pasó en grande y HELSTAR, más.

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