
N.d.R.: Antes de empezar quiero puntualizar algo. Voy a dividir el show en dos bloques: uno será el puramente musical y en el otro irá el espectáculo, que sinceramente se lo merece. Y no por bueno, precisamente…
Cuando se es un Musicómano empedernido, llega un momento en que ya no se concibe ningún período libre sin un mal conciertuko que llevarse a la boca. Todo se planifica en torno a ‘algo’ en donde haya ‘alguien’ que mole para ‘ir’ a ese lugar y decir ‘au verlo, ya que estamos aquí’. Pues bien. Servidora ha terminado desembocado en ese tipo de personas que ya no sabe salir de casa si no hay algún concierto que termine de servir de excusa para moverte y hacer algo diferente pero sin serlo. Y sí. Llegados a este punto de ‘no retorno’ todo va cuesta abajo y sin control. Pero, y lo bien que nos lo pasamos montando todo el tinglao para ir a ese sarao en cuestión, qué?
Agosto, al menos por estos Lares, acostumbra a entrar en un letargo tan soporífero como el tiempo que nos acosa día y noche, por lo que enterarte casi de sopetón que alguien del calibre de GENE SIMMONS va a pasearse por Madrid para tocar, sea lo que sea (versiones, temas propios, de KISS…), ya es motivo más que suficiente para hacer lo que sea y plantarse allí.
Contra todo pronóstico, el tiempo en la capital fue de lo más agradable por lo que encima, fue como escaparse al Paraíso sin escalas.
La sala que albergó dicho evento fue La Riviera, un tremendo local de cabida estratosférica, en la que casi siempre cuesta hacer ‘sold out’ (de hecho, al parecer no lo hubo) por mucho que la KISS Army Spain, convocara a todos sus miembros para su asistencia.
Llegando a la hora estipulada para la apertura de puertas, se tuvo que hacer una cola más larga que los títulos de las canciones de NILE (que, todo sea dicho de paso, nos visitarán en breve) y con un retraso evidente en los horarios, conseguimos hacernos un hueco en la primera fila algo impensable si se tratase de los KISS a plena potencia. De hecho, aún estoy en fase de ‘asimilación’ pues ver a uno de tus ídolos en ‘petit comité’ y sin la parafernalia tradicional provoca cierta incredulidad.
EL SHOW MUSICAL

Obús
OBÚS, la mítica banda madrileña con más de cuarenta años de carrera a sus espaldas, fueron los encargados de abrir el recital. El show de Fortu y cía, fue bastante ajustado, no en balde empezaron con mucho retraso, pero esto no los achantó y ofrecieron un gran concierto. Servidora no coincidía con ellos desde su visita a VLC en 2012 (aunque nos han visitado muchas más veces después) y fue grato comprobar que Fortu continúa gozando de un gran registro vocal pleno, con una tesitura fuerte y enraizada a sus cuerdas vocales, con unos agudos respetables y ofreciendo ese típico ‘vibrato’ ochentero que ya pocos saben hacer. Si a todo esto le sumas una batería de sonido recio pero correcta (el estilo de Obús no se caracteriza por ser muy machaca en las bases), unos solos impecables, buenas notas de guitarra rítmica, un bajo sólido aunque discreto y un set lleno de trallazos como ‘Autopista’, ‘Te Visitará la Muerte’, ‘Dinero, dinero’, ‘Va a Estallar el Obús’, ‘Necesito Más’, ‘Solo lo hago en mi Moto’ y el festivo ‘Vamos muy Bien’, el resultado es impresionante.
OBÚS en RRSS
https://www.facebook.com/obusoficial
Spotify
https://open.spotify.com/intl-es/artist/5OImtJcOmtdm3MkR1yLHkp
https://www.instagram.com/obus_oficial/
Después de un buen rato esperando a que acondicionaran (o despojaran porque la verdad es que adornos, más bien pocos…) el escenario para el plato fuerte de la tarde-noche, pero sin soltar nuestro sitio, se personaron ante el muy respetable Brian Tichy (batería y voces), Brent Woods (guitarra y voces), Jason Walker (guitarra y voces) y Gene Simmons (bajo y voces) el artífice de todo esto y por el que muchos se gastaron lo que no tenían en la muy elevada entrada para su asistencia.

Gene Simmons Band
El show empezó fuerte con ‘Duece’, para continuar con ‘War Machine’, ‘Are you Ready’, una corta pero intensa versión de ‘La Bamba’, ‘Love It Loud’, la más que insuperable versión de ‘Ace of Spades’ de Motörhead a cargo de Tichy y otras como ‘Shout It Loud’, ‘Cold Gin’, ‘Parasite’, ‘Calling Dr. Love’ o la más que esperada ‘Rock And Roll All Nite’.
El sonido del cuarteto fue impecable con unas guitarras afiladas, lívidas y cortantes, un bajo grave, agresivo y corpulento y una batería trepidante en su sonido (mi posición me impidió ver cómo tocaba el baquetas) que hizo que el resultado global, brillase con luz propia. A nivel vocal Simmons vive un estado de gracia más que evidente, algo que ya se pudo comprobar en Cartagena el año pasado. Su registro se mantiene grueso, corpulento y con unas graves bien colocadas. Y aunque eso le permitiría ser autoritario y sacar sobradamente él solo todos los temas, no duda en dejar las riendas a sus compañeros para defender cualquiera de los temas clásicos de KISS o las versiones. Con esto y más teniendo en cuenta que hasta que no haya un comunicado oficial ni se han ido pero tampoco dejan de estar, la pervivencia de KISS con o sin el line up habitual, está más que asegurada para alegría de muchos. Impolutos.
GENE SIMMONS BAND en RRSS
https://www.facebook.com/GeneSimmonsBand/
EL ESPECTÁCULO EN SÍ
Aquí la cosa fue un auténtico desastre. Acostumbrados a los shows elegantes, bien cerrados y milimétricos de KISS, lo que nos ofreció la GENE SIMMONS BAND, fue un verdadero bochorno. Ataviado con un total-look Cowboy Glitter y haciendo gala de un semiespañol mexicanizado que molestó a unos cuantos; Simmons disfrutó recuperando aquel imaginario obsoleto y vetusto de los años ’70 en el que las groupies se agolpaban para meterse en su camerino. A las tres canciones ya tuvimos el primer parón (hubo tres más) en el que pidió la asistencia al escenario de varias ‘niñas’ y ‘niños’ para realizar los coros. Y aunque sí que hubo niños (y algún que otro Hombre de Pelo en Pecho) y niñas que sus padres se mataron por conseguir que subieran con él para poder cumplir su frustrado sueño de juventud; la gran mayoría de veces eran ‘nenas’, oséase ‘babes’ lo que subían. Y subían porque el propio Simmons las señalaba en un genuino ejercicio de ‘Cacique-busca-esclavas-para-mi-colección’ que por suerte ya no practica nadie. Ni siquiera Manowar recurre a esto ya (quién no recuerda esa afrentosa canción de ‘Woman, Be my Slave’ adornada con gemidos pornográficos de baja estofa que más que provocar lujuria, provocaba pena y vergüenza?).

Gene Simmons
Hubo un sector del público que lo consideró de muy mal gusto y lo tachó de machista por esa convergencia de ‘mujer-ganado’ que nadie en su sano juicio, debería ejercer. Pero ese mismo sector se olvida de algo muy importante: ninguna de las allí presentes subió amenazada, es más, estaban deseosas de refregarle los escaparates (hubo una con ‘un par’ que eran de antología grotesca y traumática) al bueno de Gene. Sí, el mismo que hace unos cuarenta años se las comía de cinco en cinco. Y qué decir de los novios! No cabían en sí de ver cómo su pareja era La Elegida para hacer el cutre atreviéndose a bailar rudimentariamente y provocar de paso un cisma en las profesionales del Pole Dance. Pero como había que ser más zafio, rozando la vulgaridad, por qué no meterle a una de ellas en el canalillo, como si de dos pastelillos mochi se tratara, una baqueta a modo de chopstick? Trauma doble… Sin palabras. Suerte que una Servidora no estaba cerca del radio de visión de Mr. Simmons ni tampoco gozaba de la ‘espectacularidad física’ de alguna de ellas para subirse con él. Y mira que la que aquí subscribe ha sido siempre muy fan de Mr. Gene, pero… todo tiene un límite.
Muchos consideraron que OBÚS se marcó un show muy digno y muy ético que lo fue, pero seguramente son los mismos que no recuerdan que tampoco hace tantos años (yo lo he vivido) en VLC hicieron exactamente lo mismo subiendo a todas las que se prestaban para arrimarse al Fortu a ver si caía algo.
En fin. Sabor agridulce.