Cita de lujo total la que se nos presentó la noche del viernes en Meliana. La sala Durango (a punto de cumplir los cuatro añitos en activo) no se hubiera creído ni ahora ni nunca que, nada más y nada menos que el increíble MICHAEL MONROE (y encima con su nuevo álbum Sensory Overdrive en la cartera) iba a recalar en nuestra humilde tierra.

WHITE COWBELL OKLAHOMA

Pero antes de que la leyenda finlandesa saliese al escenario, salieron a la palestra los WHITE COWBELL OKLAHOMA, una banda del Canadá (teloneros para sus fechas en BCN y VLC) que llegaban con nuevo disco en estreno Viva Live Locos.

Su puesta en escena es, para lo que una servidora está acostumbrada, muy original, muy de ‘tippycal americano’. Vestidos con traje y sombrero de cowboy, su voz líder de blanco impoluto empezó a rascar su guitarra. Las tareas vocales se las repartía con su bajista, el cual tenía una voz muy agradable. Musicalmente, suenan un tanto repetitivos, como demasiado de ‘misa de los domingos’ algo que las dotes de predicador televisivo de su frontman ayuda a fomentar. Los solos, muy buenos y la batería con sonido muy de lata, pero bien acoplado. Lo más chocante del asunto era que uno de los miembros simplemente tocaba el cencerro!! Ahora bien, al pobre lo machacó a conciencia porque lo incendió y lo rascó con una rueda eléctrica para sacar chispas. Muy fallero, eso sí. Entretenidos pero poco más. Algunas de las canciones que tocaron fueron: ‘Got My Love’, ‘Pole Cat’, y ‘Shout Your Mouth’.

MICHAEL MONROE

Por fin llegó el momento de MICHAEL MONROE. Con una sala abarrotada hasta decir basta, fueron saliendo los miembros estelares que acompañaban al que fuera voz y líder de los aclamados HANOI ROCKS: Ginger (THE WILDHEARTS), Sami Yaffa (HANOI ROCKS, NEW YORK DOLLS), Steve Conte (WILLY DEVILLE, NEW YORK DOLLS) y Karl Rockfist (DANZIG, CHELSEA SMILES) siendo el rubio vocalista el último.

La verdad es que ver en acción a MR. MONROE, aunque no es fácil de describir, hemos de hacer el esfuerzo. Es un torbellino en las tablas. Un fiera. No para de moverse, saltar, subirse a los amplis y pasar a la barra para delirio de sus fans, posar glamurosamente, mostrar su flexibilidad magnífica, tener detalles con la audiencia como soltar cositas en valenciano y lucir su esbelto y fibroso tipo pero con una actitud de rockstar de nivel que ya quisieran más de uno. Y no crean que su frenética forma de actuar le dejó sin aliento. No rotundo. MONROE tiene una voz perfecta, no se queda sin aire nunca y sobresale del entramado musical de sus compañeros sin problemas.

Musicalmente, las bases rítmicas son perfectas, con solos limpios, buenas graves en el bajo y una batería con un peso considerable que compactan los temas con un tono sucio y muy rockero de la vieja escuela pero a su vez actual y fresco al que obviamente ayuda su timbre de voz particular que pega en limpio pero rasgado. Y por si fuera poco verle cantar, también nos ofreció clases de armónica, de saxo y de batería. Lo de este hombre no tiene nombre. Es, increíble. Y aunque se marcaron casi veinte temas, tuvieron que montar un bis improvisado (la gente quería más) donde se lucieron con una cover de los RAMONES con MONROE dándole a las baquetas. Sin palabras, repito. De los temas, por destacar algunos, sonaron ‘Dysfunctional’, ‘Dead Jail Or R’N’R’,‘Back To The Mystery City’, ‘Malibú Beach’, ‘I Wanna Be Loved’, ‘Life Gets You Dirty’ o ‘Feel Alright’.

Un show de los que hacen época y de los que se guardan para siempre en la memoria, la retina, el corazón… Un vocalista de leyenda, un tipo incomparable que, nadie que se considere fan del rock más clásico y con tintes metaleros debe permitirse no ver aunque sea sólo una vez en la vida. Alabado sea.

  • Crónica y fotos: KAT S.F.