
Pocas giras europeas que hayan venido a nuestras tierras, han causado tanta conmoción como cuando se anunció la que ROTTING CHRIST tenía preparada para celebrar su trigésimo quinto aniversario arriba de los escenarios. Es evidente que los griegos (los hermanos Tolis se entiende) tienen más adeptos de los que parece, por lo que esto hacía presagiar que su visita a España con siete fechas cerradas, en alguna de ellas se conseguiría el famoso y ansiado cartelito de ‘sold out’. Y así fue. Se colgó en Madrid a tres semanas vista de venir. Sin querer quitar mérito a los helenos (que lo tienen, obviamente) parte de este hecho, también ha corrido a cargo de sus compañeros en este tour. Me refiero a los noruegos BORKNAGAR. Honestamente una Servidora ha de decir que, el hecho de desplazarse hasta la capital del estado, no fue por los cabeza de cartel, sino por los habitantes de los Fjords. Exclusivamente. Y así se lo dije al líder de éstos.
Por qué digo todo esto? Porque esta crónica no va ser como las demás. Voy a alterar el orden de las bandas, pues aunque en el resultado final no tenga mucha importancia, ésta radica en el interés suscitado por ellas. Así pues si tú, Lector, eres de los que les gusta leer estos artículos por orden de aparición, en este caso no lo vas a encontrar.
LA EXCUSA HELENA
Con una sala en la cual apenas si se podía respirar (en el foso se entiende, porque la Changó es una discoteca pura y dura con asientos y reservados varios muy a la moda de las boîtes de los ’60), salieron los muy esperados ROTTING CHRIST. El cuarteto sólo conserva en su línea ofensiva a los hermanos Tolis: Themis (batería) y Sakis (guitarra y voz) los cuales llevan al frente de la formación desde su fundación en 1987. Estos Rotting Christ que ante mí se presentaron en esta tarde-noche madrilera; nada tenían que ver con los que una Servidora vio y conoció en la edición del ’14 del Leyendas. Es más: me atrevería a decir que ni siquiera se asemejan con el sonido que ofrecían por aquella época. Ha llovido mucho (o no…) y en sus filas ha habido muchas bajas. Desde 2019 les acompañan en las labores de directo Kostis Foukarakis a la guitarra (un tipo sexy que parece haber salido de un vídeo de los Mötley Crüe por su tremendamente llamativa imagen ’80) y Kostas Heliotis al bajo (un muchacho que más que metalero, parece un Red Hot Chili Peppers pero molante, por su estilo resultón muy ’90). En conjunto defienden muy bien los temas tanto antiguos como los de reciente creación editados en su último disco Pro Xristou (2024).
Ya desde los primeros acordes de ‘Æalo’, un tema muy aguerrido con una buena batería machaca, contaron con un público totalmente entregado a ellos. Rotting Christ ofreció una buena descarga de Metal. Sí, así tal cual. Sin apellidos. Ya que eso que según se dice que defienden como Melodic Black Metal, yo no lo advertí por ninguna parte. Al menos a día de hoy.

Rotting Christ. Kostas Heliotis
El sonido general de los helenos estuvo muy bien ajustado toda la velada. La batería, protagonista absoluta de todos los temas, posee una gran pegada con un sonido recio y granítico que le da a todas las composiciones ese regusto muy de batalla que al cuarteto le gusta imprimir. Se ve muy claramente en ‘Kata Ton Daimona Eaytoy’ un tema redondo y sin fisuras que a mí me gustó mucho. A nivel de cuerdas, los dos guitarras estuvieron muy compenetrados, sonando ambos con gran claridad tanto en los solos, de gran brillantez y limpieza, como en las notas conjuntas. El bajo, de gran presencia y agresividad, sonó rasgado y potente.
A nivel vocal, Sakis se oyó con gran claridad por encima de todo el entramado sónico de sus compañeros. De registro duro, pleno y bien definido en las graves, otorgó la violencia necesaria a temas como ‘The Sign of Evil Existence’, la muy coreada ‘Non Serviam’, ‘Like Father, Like Son’ un tema sospechosamente Epic Metal, ‘Demonon Vrosis’, el muy heviata ‘Societas Satanas’ que en directo se salió o ‘…Pir Threontai’ en donde Kostas se lució al bajo ofreciendo unas notas extremadamente sensuales que unidas a las notas retumbantes y vigorosas de la batería, se convirtió en mi tema favorito de todo el repertorio con diferencia.
En definitiva un show muy completo, bien cerrado y que satisfizo a todos los allí reunidos. Mención aparte merece el hecho de cantar varias de las canciones en su Lengua Madre, algo que celebro y que muchas bandas deberían de considerar.
Epopéyico.
ROTTING CHRIST en RRSS
https://www.instagram.com/rottingchristofficial/
https://www.facebook.com/rottingchristofficial/
Official Site
https://www.rotting-christ.com/en
EL FLECHAZO GALO
Los primeros en saltar al escenario de la Changó, fueron los galos SETH. Oriundos de Bordeaux y en la brecha desde 1995, el sexteto aboga por un Black Metal elegante y de líneas muy puras, de notas agresivas pero delicadas con las que ofrecen un sonido rudo pero bonito. Parece una contradicción, pero los franceses suelen sonar así. Mucha gente consideró que les faltaba mordiente (sí, en general suenan blandos, no violentos) pero curiosamente a una Servidora la cautivaron desde las primeras notas de ‘Insurrection’. Sinceramente tenía muchas ganas de volver a vivir Black Metal galo en directo, pues desde 2015 con Nocturnal Depression, que no tenía la oportunidad de ello.

Seth. Saint Vincent
A nivel musical, el sonido de la batería es muy clásica, muy del sonido típico de los ’90, de un gran peso en las líneas. Ambas guitarras se lucieron en sus intervenciones de notas limpias y delineadas. El bajo, aunque incisivo, pecó un poco de sordera (ahí radica la blandura: nunca hay que escatimar en agresividad en un bajo Blacker, nunca). Las líneas del teclista, se oyeron con pulcritud y eteriedad, algo que le da a las composiciones un halo misterioso muy equiparable a un monasterio en ruinas. Pero como ocurre muchas veces, por muy bien entramada que esté la música, hay que defenderla. Su defensor, su vocalista, lo cumple con creces. Su presencia es arrolladora en directo, llena de fuerza, aunque adolezca de cierta teatralidad. Su registro vocal es impecable: sabe moverse por diversas tesituras ya que domina los cambios tonales con pericia. Igual canta con su tono natural que es corpulento, que con el Blackero de toda la vida rasgado pero con un cierto matiz doliente muy sugestivo. Está claro que cantar en francés (lo celebro) otorga ese tono suave a las canciones, pues la velaridad que tiene el idioma, lo impone. Fue un show que me enamoró sin remedio gracias a temazos como ‘Et que Vive le Diable!’, ‘La Morsure du Christ’, ‘Hymneau Vampire’ o la llena de maestría y mi favorito ‘Métal Noir’.
Sublimes.
SETH en RRSS
https://www.facebook.com/innomineseth
https://www.instagram.com/sethblackmetal
Official Site
EL AMOR NÓRDICO
Los segundos en subirse al escenario de la sala madrileña fueron los noruegos BORKNAGAR y por ende, la única razón de mi asistencia a este concierto. Sí, Servidora es seguidora de esta banda desde hace años y nadie, absolutamente nadie, sabe las ganas que tenía de vivirlos en directo. Así que cuando el Monstruo de Cinco Cabezas, se impuso en las tablas, no daba crédito. Suene como suene, me da igual. El hecho de tenerlos delante, era increíble. El género que practica Borknagar siempre ha sido muy particular ya desde su creación en 1994, pues aunque sus raíces sean Blackers, su lenguaje está lleno de matices que a lo largo de sus doce discos siendo Fall (2024) el último, queda patente. Sí, hay melodía en ellos. Sí, hay rudeza en ellos. Yo los definí en su momento como Avant-Garde (de hecho se lo pregunté a su líder Øystein G. Brun cuando tuve la inmensa suerte de entrevistarlo (dejo el link abajo) en 2021 para mi portal qué opinaba al respecto) porque su sonido es tan clásico como contemporáneo.
Desde los primeros acordes de ‘Nordic Anthem’, su estela nórdica llenó la sala y no la abandonó hasta el final del set.
Las composiciones de Borknagar poseen una nitidez en todas sus líneas que se asemejan al cristal. Esto viene otorgado por las notas de guitarra de Øystein, de una destreza a las cuerdas impoluta, sin contar con los solos que ejecuta. Lo respalda en esta labor, el otrora guitarra Jostein Thomassen, de presencia más aguda y las notas de teclado a cargo de Lars A. Nedland que le da a los temas una profundidad acuosa peculiar. A las baquetas, el muy rápido y brutal Bjørn D. Rønnow al cual por fin he tenido la oportunidad de comprobar lo contundente que es a los bombos (con TrollfesT, no hay manera de que pise este suelo… y así se lo dije a él) y cómo saca un sonido de hormigón puro a su equipo. El bajo, a cargo de ese Dios en la Tierra de belleza sin paragón (que no de perfección, pues rascó un par de veces en sus sobreagudos) I.C.S. Vortex, esgrime unas notas cortantes y graves que redondean los temas.

Borknagar. I.C.S. Vortex
Por lo que respecta al apartado vocal, hay tres cantantes y los tres cantan y los tres se complementan sin chafarse. Lars, de registro más purista y agudo, tiene una impostación natural que hace que vuele en temas como ‘Voices’, una canción que a mí me encanta. Vortex, de registro más grave, se encarga muchas veces de las notas más Blackers al uso. Combina éstas con su maravilloso registro natural, el cual cuando lo coloca, sobrecoge; más unos gorgoritos muy en falsete pero que quedan muy bien en conjunto. ‘Up North’ (coreado por todo el público) o ‘Moon’ dos de mis temas preferidos con diferencia, lo demuestran. Y Jostein, que con su registro marcadamente extremo, radicaliza y refuerza sus apariciones en los temas para llevarlos a otro nivel. ‘The Fire that Burns’, ‘The Rhymes of Mountain’, ‘Colossus’, ‘Summits’, ‘Dauden’ y ‘Winter Thrice’ (a mí me faltó ‘Frostrite’) fueron los temas que completaron un repertorio con el que quedó claro porqué son quienes son y por qué no han de dar explicaciones a nadie sobre lo que hacen.
Estratosféricos.
BORKNAGAR en RRSS
https://www.facebook.com/borknagarofficial
https://www.instagram.com/borknagar/
Official Site
Entrevista a Øystein G. Brun